Poetas de la Generación del 27 (I)


La  llamada Generación del 27 tomó formalmente su nombre con motivo de la celebración del 3er. centenario de la muerte de Luis de Góngora en  Sevilla. Agrupó fundamentalmente a 9 poetas de edades semejantes. Entre Pedro Salinas, el más joven, y Luis Cernuda, el mayor, hay nueve años de diferencia. Los demás fueron:Jorge Guillén, García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Miguel Hernández, al que hay quien lo encuadra en la del 36.

Recibieron la influencia de Góngora y ya, en época reciente la de Juan Ramón Jiménez. Cultivaron temas del Romancero y formas populares. En todos ellos se da una mezcla notable de Tradición y Vanguardismo, llegando en esta última época al Surrealismo, a la búsqueda de la poesía pura, de la belleza, a través de  los recursos del lenguaje poético.

Inicio la serie con Gerardo Diego (1896-1987), catedrático , miembro de la R.A.E., Premio Nacional de Literatura en 1925. Su extensa obra participa, tanto en el fondo , como en la forma, de las características propias de su Grupo: Tradición y Vanguardismo. Hé aquí una muestra que recuerda, en la temática, a Antonio Machado, que también fue catedrático en Soria, antes que él, e igualmente quedó prendida en su alma. 

Romance del  Duero

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja, 
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego 

Acerca de EL PEREGRINO CONSTANTE

Concibo mi vida como un infatigable peregrinar en busca del conocimiento de cuanto me rodea, de la belleza, del amor y la amistad. He vivido lo suficiente como para poder calificar de largo el camino recorrido, pero no para dejar de andar.
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