Poetas de la Generación del 27 (V)


 

 

Rafael Alberti

Hoy rindo homenaje a Rafael Alberti, Nacido y muerto en Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902 y 1999, respectivamente. Fue uno de los puntales de su Grupo. destacando como poeta y dramaturgo. Después de explorar en pintura, incluso llegar a exponer y ser premiado en el Ateneo de Madrid, tuvo la fortuna de conocer a Federico García Lorca, Pedro Salinas y Vicente Aleixandre, cuya influencia hizo aflorar su vena poética. Como numerosos compañeros de Generación se implicó políticamente, en su caso en la Alianza de Intelectuales Antifascistas , lo que le valió el exilio. Otros no tuvieron ocasión de escapar, como vimos ayer.

   Su obra poética es extensa, reunida en poemarios muy conocidos, tales como “Marinero en tierra”, “Un fantasma recorre Europa”, “El alba del alhelí”, “Canciones para Altair”…  Comparte la mezcla de Tradición y Vanguardia con sus compañeros. Cito como ejemplo este soneto, perfectamente clásico, “Lo que dejé por ti”. Por contra, también escribió seguidillas, “Seguidillas a una extranjera”, y llegó a manifestar influencias del ultraísmo, como en “Cal y canto”. 

Lo que dejé por ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

 

Seguidillas a una extranjera

Todos los torerillos

que hay en Sevilla,

te arrojaron, al verte,

la monterilla.

 

Dinos cómo te llamas,

flor extranjera,

– Entre los andaluces,

la arrebolera.

 

Cinco rejoneadores,

cinco perfiles,

clavaron a la gracia

de los toriles.

 

Gracia negra, de fuego,

tras los percales,

pintándolos de moras

de los morales.

 

¿Por qué ocultas la cara

tras la mantilla.

y rueda por el ruedo

tu gargantilla?

 

¿Y por qué de la gloria

baja y se eleva,

a caballo, un arcángel

que se la lleva?

 

Lloran zumo de azándar

y de limones,

desgarrados, los flecos

de los mantones.

 

Y tú, arriba, en los palcos,

crucificada,

desangrándote el pecho

con una espada.

 

Muerta de los caireles,

ven, que de amores

pretenden requerirte

los matadores. 

 

¿Cómo te dicen, dinos,

flor cineraria?

– Entre los andaluces

la pasionaria.

 

Rafael Alberti

Acerca de EL PEREGRINO CONSTANTE

Concibo mi vida como un infatigable peregrinar en busca del conocimiento de cuanto me rodea, de la belleza, del amor y la amistad. He vivido lo suficiente como para poder calificar de largo el camino recorrido, pero no para dejar de andar.
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