El rakú (I)


EL Rakú es una técnica cerámica, originaria de Corea, pero adoptada en Japón, a partir del siglo XVI, especialmente para modelar boles únicos para la ceremonia del té. Posteriormente se ha aplicado a otras formas y ha pasado a Occidente.

Se empieza por modelar la pieza con gres y darle una primera cocción a 800 ºC. Con posterioridad tiene lugar la sesión de rakú, propiamente dicha. Primero se aplican óxidos metálicos a las piezas. Entre tanto se calienta un horno especial al aire libre hasta alcanzar cerca de 1.000ºC. El gres soporta el choque térmico y, tras veinte o treinta minutos, toma un color rojo anaranjado muy claro, casi blanco, y los óxidos se funden sobre la superficie dándole una apariencia melada. Justo en ese momento, se abre el horno y se van sacando las piezas, una a una, con unas tenazas especiales y protección para los brazos y cara. Se depositan en recipientes llenos de material combustible (viruta, serrín, hojas secas…) que arde con profusión de humo y se tapa. En esta fase es cuando se produce la reducción, esencia del rakú, que consiste en que las moléculas de Carbono se unen a las de Oxígeno de los óxidos, dejando zonas en las que el metal queda, con mayor o menor pureza, en la superficie. La intensidad de la reducción es totalmente aleatoria, de modo que la variedad de tonalidades que se obtienen es muy rica. Al cabo de veinte minutos se introducen las piezas en otras vasijas con agua fría para detener la reducción y conseguir algún efecto de “craquelado”. Se puede tener la certeza de que cada pieza es única y de una rara belleza.

Cuando se han enfriado suficientemente, se frotan con un estropajo par quitarles las adherencias de carbón y de hojas y surge la maravilla.

        El ideograma “rakú” en japonés significa  tranquilidad y también diversión  o felicidad. Las sesiones de rakú duran más de medio día, y puedo afirmar, por mi propia experiencia que son una verdadera fiesta. Se comparte la comida y, en mi grupo, al menos, subyace una clara base Zen, que también compartimos.

        Desde hoy os iré ofreciendo una pequeña muestras obras mías, a modo de ilustración, para difundir la técnica. Del mismo modo, describiré el proceso de fabricación del horno, que, en nuestro grupo, lo diseñé y construí yo mismo.

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Jarrón, modelado a mano, en  gres. Leva una primera capa del  fundente CQ3 y está decorado únicamente con Óxido de Cobre. Obsérvese la cantidad de tonalidades, desde el verde esmeralda al cobre puro. En el borde superior aparecen algunos craquelados.

CERAMICA 005

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Acerca de EL PEREGRINO CONSTANTE

Concibo mi vida como un infatigable peregrinar en busca del conocimiento de cuanto me rodea, de la belleza, del amor y la amistad. He vivido lo suficiente como para poder calificar de largo el camino recorrido, pero no para dejar de andar.
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